Desarrollo de una colección que fusiona las técnicas ancestrales de la alfarería con un diseño moderno, optimizando el proceso de producción para piezas de alta resistencia y acabado único.
Un estudio de diseño interior buscaba una vajilla exclusiva para un proyecto hotelero, que combinara estética moderna con la calidez y autenticidad de la cerámica artesanal. El reto principal era garantizar la durabilidad necesaria para un uso intensivo en hostelería, manteniendo la esencia de una pieza hecha a mano y evitando defectos como fisuras o esmaltados irregulares.
Adoptamos una metodología de co-creación. Partimos de un análisis detallado de las arcillas locales, seleccionando una composición con mayor contenido de caolín para mejorar la blancura y resistencia. Rediseñamos las formas en el torno, priorizando ergonomía y apilabilidad. El proceso de secado se realizó en una cámara con control preciso de humedad y temperatura, fase crítica para la integridad de la pieza.
La cocción se llevó a cabo en un horno eléctrico de última generación, permitiendo una curva de temperatura perfectamente controlada. Para los esmaltes, desarrollamos una paleta de tres colores basada en óxidos metálicos (cobalto, hierro y cobre), sometidos a una cocción a 1280°C. Este proceso de alta temperatura vitrifica completamente la pieza, resultando en una superficie no porosa, extremadamente duradera y con unos tonos profundos y vibrantes imposibles de lograr a bajas temperaturas.
Se entregaron 250 juegos de vajilla completos, cada uno compuesto por 6 piezas únicas. La colección no solo cumplió con todos los requisitos técnicos de resistencia y funcionalidad para el uso hotelero, sino que se convirtió en un elemento distintivo del establecimiento. La sinergia entre el diseño contemporáneo y la artesanía manual recibió elogios por su calidez y carácter único.
Documentación completa de las pruebas de resistencia al impacto, ciclos de lavado y estabilidad de los esmaltes, certificando su idoneidad para hostelería.
Fotografías que capturan las etapas clave: desde el centrado de la arcilla en el torno hasta la extracción de las piezas vitrificadas del horno.
"Las piezas no solo son bellas, son increíblemente funcionales. Han resistido meses de uso intensivo sin un solo desperfecto, superando nuestras expectativas." — Director del Proyecto Hotelero.
Detalle de la vajilla terminada, mostrando la profundidad del esmalte y la pureza de las formas.